martes, 10 de junio de 2014

La Dimensión Corporal dentro de “Ruido” de Mariana de Althaud

Para analizar los elementos de la dimensión corporal en cuanto a la mímica y al gesto, es necesario ver caso por caso a cada personaje. Debido a que la pieza presenta una desconexión entre los distintos personajes, el concepto de cada actor ha ido desarrollándose en conjunto e individualmente de forma simultánea.
  • Agusta: el personaje de Agusta es la madre, un ama de casa ocupada pero aparentemente alegre, en cierta exploración se le comparó con un flamingo debido a la elegancia y altivez que pretende en su personalidad, ella afirma ser una persona muy importante y se comporta como si fuese de un estatus social muy elevado. Por este motivo su mímica se presenta con frecuencia de forma exagerada y alegre, tiene muchas sonrisas que van desde lo discreto hasta lo perturbador. Del mismo modo sus gestos son grandilocuentes y forzadamente elegantes, tiende a lo estirado y extendido para reflejar ese flamingo.
  • Agustín: a diferencia de su madre, Agustín es un típico adulto joven, punk y abstraído dentro de su rebeldía, se nota inexpresivo aunque esto sea solo una fachada para cubrir su sensibilidad, como todo adulto joven. La exploración de Agustín le llevo a asimilarse con un gorila en sus gestos, por lo que se le representa de forma tosca y a veces brusca, curiosamente su rostro se mantiene inexpresivo durante la mayor parte de la pieza para dejar ver también esa desidia que sienten los jóvenes ante todo lo que les rodea.
  • Agustina: Siendo un punto medio entre la exagerada gestualidad de Agusta y la gestualidad casi nula de Agustín, Agustina se mueve de forma despreocupada pero con más gracia que su hermano, asimila la imagen de un gato que entra y sale de la casa cuando le viene en gana (que también es el caso con el personaje) quien busca siempre ponerse cómoda dentro de su espacio, incluso cuando estorbaría o molestaría a otras personas, su mímica corporal es la de una niña inocente, lo que hace contraste con sus comentarios los cuales resultan bastante perturbadores.
  • Vecina: La vecina es todo lo contrario a Agusta, su gestualidad es mínima dada la represión e incomodidad del personaje, se busca que se vea como una figura débil atrapada en contra de su voluntad dentro de la casa de esta extraña familia, esto da un tono cómico a la situación, su mímica denota esa incomodidad perenne y su incapacidad para entender las conversaciones y expresiones de esta familia, de modo que su rostro pasa del susto a la sorpresa, a la incomodidad, con gran rapidez. 


En lo relativo a la proxémia no hay mucho que decir: la acción se desenvuelve con los personajes sentados en un sofá y constantemente se cambian de puestos para reflejar las relaciones entre personajes de acuerdo con el momento dentro de la anécdota. De este modo cuando los personajes están sentados más cerca se denota intimidad pero pueden alejarse en el mismo sofá para indicar la desconexión.

martes, 27 de mayo de 2014

Palabra y Tono, a la luz de las teorías de Tadeusz Kowzan en la pieza "Ruido" de Mariana de Althaud.

La pieza de la escritora peruana se encuentra ambientada en Lima en los años ochenta, durante el gobierno de Alan García, también llamado "Caballo Loco".

La pieza está escrita con un lenguaje apropiado para la época y la ubicación geográfica, sin embargo desde la direccion se ha tomado la iniciativa de descontextualizar un poco la pieza, para que se entiendan las similitudes entre la situación retratada por la autora con lo que acontece dentro de la realidad venezolana, y que tristemente ha sido el resultado de todos los gobiernos de izquierda. 

De modo que la palabra en esta pieza toma un papel fundamental, es la que presenta esta dualidad para hacer dudar al espectador de si uno se encuentra en Peru, en Cuba o en Venezuela, solamente al final vemos el verdadero contexto de toda esta tragicomedia y entendemos que no se trata de una pieza escrita para simular un país imaginario, fue la tragedia que vivieron muchísimas personas.

En otro aspecto el tono diferenciará dos momentos para cada personaje: la seriedad y la frivolidad.

La seriedad se ve presente en ciertos textos donde los personajes principales presentan los problemas que les son cercanos: la familia, la inseguridad, el abandono, etc. Se ve en ciertos momentos que los personajes se ven inmersos en su realidad, los problemas que los rodean les afectan severamente, el problema es que no saben como manejar estas situaciones y por lo tanto muchos de ellos recurren a la "Frivolidad"

La frivolidad se da en un tono de farsa, se habla de temas sumamente delicados como los atentados, las masacres, la escasez de productos básicos (leche, arroz, pan, etc); pero se presentan como si fuesen cosas sin mayor importancia, incluso se comentan de forma jocosa y divertida. Nos vemos reflejados en la evasión de la realidad por medio de la risa y la sorpresa que refleja lo que muchas personas se ven forzadas a hacer cuando se encuentran ante situaciones que no pueden solucionar por si mismas y que son mucho más grandes que ellas.

De este modo se juega entre lo serio y la farsa hasta que se hace imposible aceptar lo serio y se cae en el juego de ignorar por completo los problemas alrededor de uno.  

jueves, 22 de mayo de 2014

“Ruido” de Mariana de Althaud

La pieza de la escritora peruana se ubica en la década de los sesenta, sin embargo a la luz de varias lecturas decidí desligar la pieza de su contexto histórico, colocándola en tiempos modernos en un país cualquiera de américa latina en medio de una crisis económica y política.
De ese modo la dirección artística se definió dentro del montaje en su puesta plástica siguiendo tres elementos fundamentales:

1.     Iluminación: La iluminación planteada es sencilla, una luz frontal, que permite observar lo que ocurre en casa de Agusta, dos luces especiales para indicar entradas y salidas del espacio y un contraluz para oscurecer las escenas en las cuales los personajes se encuentran en ausencia de luz.


2.     Vestuario: El vestuario permite el uso de elementos diversos según lo que se ajuste mejor a cada personaje, Agusta puede vestir como una dama de sociedad de los años 50, Agustin viste desaliñadamente al estilo de los 90 mientras que Agustina puede ir con fachas de hippie sin que ello separe a los personajes temporalmente.
3.     
       Sonidos: El uso de ruidos atormentadores que representen el caos de una ciudad aplastada por la bota de una dictadura y una crisis social, económica y política

  Espacio Escénico: Un simple sofá blanco con tres puestos corona la escena, se trata de la única escenografía presente en la puesta, aunque la pieza original presenta una sala bien amoblada con un sofá principal y algunas mesas adicionales, el trabajo aquí se encuentra únicamente en un elemento y el uso del espacio para resaltar los significados.


Tres de los personajes parecen salidos de alguna pieza de Ionesco y su teatro del absurdo, sus comentarios no tienen sentido para la pobre vecina que es la única persona normal en esta pieza, pero que frente a sus propios problemas se ve envuelta por esta familia, de modo que mientras la actuación de la Vecina es realista las actuaciones de los otros personajes puede rayar en lo farsesco sin traer complicaciones.

martes, 6 de mayo de 2014

La Privada Anécdota.


Para hablar del tema central, es necesario mencionar las obras en las que se relaciona, detallarlas a cada una y dar el toque final que vincula con la idea a presentar. Los títulos a los que se refiere, serían: Antígona de Sofocles o Anaouilh; Casa de Muñeca de Henrik Ibsen y El Padre de Strindberg.

Primero, Antígona. En esta obra de Sofocles o también de Anaouilh, relatan la vida de una mujer, de una princesa que vive inmersa en sus pensamientos, qué no está segura de lo que vendrá, qué no sabe cómo sucederán las cosas pero que al final, tendrá la certeza de sus decisiones (aunque dude, pero sin retractarse). Antígona, ocultando el secreto que la haría ir a la muerte, viola las leyes de su rey, de su tío para hacer lo justo, lo que dicta su conciencia en relación a su familia, a aquellos que con sed de poder lucharon uno contra otro por el dominio del reino.

Segundo, "El Padre" de Strindberg. Cuenta la historia de un Padre de familia, en cuya casa reside con su esposa (Laura, la madre de la misma, su hija (Berta), su nodriza (Margarita), dos subordinados y un pastor (hermano de la esposa, que va de visita). El Padre (Alberto) tiene el cargo de Capitán, su Teniente lleva por nombre Pedro y un Ordenanzas. Su esposa, ha ido tejiendo los hilos para el control total de la vivienda, ocultando secretos para el control de la cartera económica de la familia. En la trama se deshace del medico de la familia, doctor de confianza para el Capitán, logrando que asignen otro de juicio imparcial al comienzo pero, que irá logrando que esté de su lado, con el fin de que su esposo sea juzgado médicamente como un loco y que deba ser recluido en un manicomio, alejando lo de su amada hija y su nodriza (quien lo ha criado como a un niño sin importar su edad).

En la tercera obra, "Casa de Muñecas" de Henrik Ibsen, se presenta a Helmer (esposo), Nora (esposa de Helmer), Sra. Linde (amiga de la infancia de Nora), Krosgtad (subordinado de Helmer), Dr. Rank (amigo de la familia. En esta última trama, Nora es la consentida de Helmer a quien este trata como una niñita y la misma se deja controlar como en un juego de muñecas. Nora intenta salvar a Helmer de la muerte pero para lograrlo debe violar leyes que en su condición de mujer y de esposa, es imposible para la época en la que vive; oculta sus pasos de su amado esposo y busca salvación donde no la hay. Sus buenas acciones la llevan a darse cuenta del vació que se presenta entre ella y su esposo, que es el mismo abismo que tenía cuando vivía con su padre. Krosgtad quien fue despedido de su trabajo, la amenaza con hundirla social y moralmente a ella y su esposo, si no cumples con sus demandas, sino es por la antigua amistad que tiene con Cristina (Sra. Linde), quien recupera su amor de joven dándole esperanzas a la pobre Nora que está a pocos pasos de sufrir un destino irremediable, salvando se y dejando al final todo por sentirse viva y libre de las cuerdas que guiaban sus pasos contra la voluntad de su ser.

En estas tres obras se puede presenciar a tres mujeres que padecen los mandatos de una sociedad machista y clasista, mujeres que deben hacer lo que los hombres de su familia o su sociedad demandan, obedeciendo aquello que va contra sus principios o dejando de hacer lo que para ellas es lo justo y correcto. En ambas piezas se ve lo que se entiende como "Privada Anécdota", es decir, aquellos hechos que solo uno tiene guardado para sí y que define las acciones y decisiones del futuro. En otras palabras, Antígona oculto a su hermana Izmena y su Nodriza que había ido a enterrar a su hermano Polinice (entierro prohibido por su tío, en decreto), exequias penadas con la muerte a quien las ejecutases.

Laura en "El Padre", oculto a su marido cartas que había recibido acerca de varios textos de una investigación científica y de aquellos concernientes a la paternidad de su hija , llevando a este a la locura y al horror de pensar que todos, incluso su Berta estaban en su contra.

En cambio, Nora de "Casa de Muñecas", oculto el haber pedido un préstamo para un viaje de relajación y placer con su esposo quien a causa del estrés laboral iba a morir trágicamente. Teniendo que pagar el préstamo dado por Krosgtad, estando amenazada de ser violentada moral y socialmente, incluso ser llevada a juicio por estafa, guarda este secreto y vive como una muñeca, siguiendo los juegos y amorosos cariños de su esposo, cumpliendo sus caprichos pero sin poder salir, sin ser libre de hacer aquello que hubiese querido.

La privada anécdota, es ese secreto que guardan estas mujeres, de historias o relatos distintos. Secretos que por su bien o su posible malestar deberán ocultar hasta que llegue ese momento culminante en que deberán enfrentar el destino incierto que les depara a cada una, sin que importe si es lo correcto, lo justo, sin tomar en cuenta lo que piensan, sus emociones, su buena voluntad. A la final para los hombres, son simples mujeres que deben hacer lo que se les mande, personas ignorantes en cuestiones de negocios, de política, de decisiones que a la sociedad no debe interesarles, ya que son inferiores a la misma, tienen una única función, cumplir los deseos y mandatos de su padre o su esposo, su tío o su rey, en el hogar en que cada una debe estar, así sin más.

martes, 22 de abril de 2014

El Director de escena, comparación con "Memorias del silencio"


La novela de Uva de Aragón; Memorias del Silencio, también conocida como “la historia sobre dos hermanas que se encuentran después de cuarenta años y cuatro décadas de silencio”, esencialmente es una obra que se expresa de forma realista por su vestuario, trama y ciertos elementos de la puesta en escena. 

Sin embargo, existen ciertos momentos de la obra en los que se pierde, en cierto modo, ese realismo.  Por ejemplo, la representación de las escenas que eran recuerdos de los personajes principales se referían a momentos en su juventud que no obstante fueron reproducidos por los mismos actores de edad, dejando a la imaginación del espectador cómo pudieron lucir los personajes a esa época, perdiendo la precisión con la que trabajaba el teatro de Meneingen que eventualmente sería el que adoptaría Stanislasvky. 

Empero, como lo argumentaban Stanislavsky y Chejov, en lo concerniente al vestuario y a la ambientación de la escena, no posee tanta decoración. Esto le permite al espectador imaginar y especular cómo era el apartamento y/o casa, la época. La obra está ambientada en el año 1959, que para ese tiempo, el Teatro de Arte de Moscú ya había desarrollado algo importante que debe tener un personaje, que es “vida” y lo que es “real”. No es solo leer un simple ensayo o libreto, sino saber interpretarlo, sentirlo, darle cuerpo y dramatismo; esto se vio claramente en la obra mientras los actores estaban en escena.

En conclusión, aunque existen muchas aproximaciones entre "Memorias del silencio" y el estilo del Teatro de Arte de Moscú, tienen una diferencia absoluta entre la idea de permitir que exista un espacio de interpretación o no.


El manejo de los códigos teatrales en función de la memoria se da en cuatro dimensiones: en primer lugar, la más obvia, la más palpable: la palabra y la acción, las hermanas conversando, confesando, recordando. Al principio cada una se coloca de un lado del escenario (el correspondiente a cada marido), pero luego, a medida que la anagnórisis se da entre ellas, cambian de sitio, como para dar a entender al público, y a ellas mismas, que se colocan en los zapatos de la otra.

La segunda dimensión corresponde al manejo del espacio y la escenografía: utilizando espacio vacío, los  pocos elementos que decoran el proscenio gozan de gran significado simbólico: la puerta blanca, inmaculada, es un reflejo de la buena posición de la que goza Lauri en Miami; la escasa fornitura fuerza al encuentro, a la cercanía; las posiciones de los esposos corresponden a su ideología...

La tercera, la iluminación. Las apariciones de Lázaro y Robertico, apenas iluminados al fondo del escenario, cada uno en el lado correspondiente a su ideología -Lázaro a la izquierda, el revolucionario; Robertico a la derecha, el conservador- generan esa sensación de lejanía en el tiempo, de fantasmagoría, de presencia ausente, a modo de “recuerdo físico” o “flashback”.

Y, finalmente, la cuarta dimensión, los recursos auditivos: grabaciones de los grandilocuentes discursos de Fidel Castro, la voz del sobrino leyendo su propia carta, canciones que solían cantar las hermanas durante su juventud en Cuba.

Antígona y Memoria del Silencio: relación con la memoria.

La memoria es la máquina que nos hace pensar constantemente en el pasado, en lo vivido, en las experiencias del ayer, en los sentimientos que nos hacen persona. La memoria es la base de la vida tal y como la conocemos: desde la prehistoria, la Grecia de Pericles, la Edad Media, hasta la actualidad... todo es memoria; una secuencia de información almacenada de todas las maneras posibles. Decía Platón, “aprender es recordar”.
Recordar para vivir, para crecer, para avanzar, para honrar lo que dejamos atrás con el tic inexorablemente seguido por el tac del reloj. El hombre sin memoria no sería hombre. Sería un ser hueco, pobre, inculto; un alma paupérrima vagando en un presente eterno, lánguido en pertenencia.
Rendirle honores al pasado, perdurar en el tiempo, ser recordado, ¿no es eso lo que el hombre ha perseguido durante millones de años, pintando sus artes rupestres en las cavernas oscuras de Platón; desollando plantas para obtener el preciado papiro, portador de las palabras de profetas, filósofos, pensadores; moliendo madera y mezclando resinas para hacer el papel, lienzo de ideas ilustres; enterrando a sus muertos y escribiendo sobre ellos?
¿Qué sería del hombre sin memoria? ¿Sin la Mnemósine? ¿Qué pasaría con los que quedan atrás, abatidos ante la muerte? ¿Permanecerían sin sepulcro, sin honor, sin ser recordados? Posiblemente. Y con el olvido de los antepasados, la existencia entonces se volvería confusa, etérea, como un árbol sin raíz. El hombre  carecería de origen, no compartiría ese sentimiento de pertenencia al lugar donde yace su muerto, donde está sembrado su pasado, sus cimientos.

Antígona, negada a renunciar a su pasado, a su memoria y la de los suyos, encuentra su propio sepulcro al querer otorgarle uno a Policines, su hermano. Inflamada por el sentimiento de injusticia que ve en las acciones de su tío, Creón, Antígona es incapaz de comprender siquiera las razones de éste para negarle la sepultura a Policines y otorgársela a Eteocles; a sus ojos ambos son merecedores de ese honor, que más que honor es derecho y deber, derecho a descansar en paz, a tener un lugar al que pertenecer incluso después de la muerte, un lugar donde preservar su recuerdo; deber para con los dioses y su propia moral.
Esa necesidad de Antígona de proteger el pasado de los suyos (y por extensión el suyo propio), el legado de Edipo, es su ananké; es la necesidad de todos los que tenemos memoria: darle un funeral digno a nuestros muertos, para preservar sus recuerdos en nuestras mentes, para no olvidar nuestro origen.

En Memoria del Silencio, la nostalgia por el pasado es la base del diálogo: el encuentro de dos hermanas que se sientan a rememorar sus vidas, su niñez, su origen, sus muertos. Es a través de la evocación de los recuerdos que Lauri y Menchu logran comprender la posición y las razones de la otra.
Ambas mujeres están indudablemente relacionadas con Ismena y Antígona, dos mujeres distintas en gran medida, unidas por un mismo sentimiento pero separadas por la moral propia: una se apega a la ley, a lo que considera es “lo correcto” (no enterrar a su hermano, no dejar Cuba, a pesar de no estar segura de lo acertado de su decisión); la otra desacata la Ley, se desentiende de ella y de su familia para preservar su libertad y proteger sus creencias (enterrar a su hermano, dejar el país para seguir al hombre que ama).
Sin embargo, Lauri es a la vez contradictoria con Antígona, porque se arrepiente de no haber tomado otra decisión, de quedarse con su hermana, con su familia; de haber sufrido tanto y tan lejos de sus raíces.

Lázaro y Roberto, son reflejos disonantes y a la vez congruentes de Eteocles y Policines: dos hombres unidos por  “una hermana” (Cuba), con ideologías opuestas, dispuestos a matarse el uno al otro, si hace falta,  por prevalecer. Unidos también por un fatum trágico, que los lleva a acabar de la misma manera: dándose muerte a sí mismos, presos de sus creencias y de su moral.

lunes, 7 de abril de 2014

Memorias del Silencio


La semana pasada se presentó la pieza "Memorias del Silencio", una adaptación teatral de la novela homónima de Uva de Aragón, escritora cubana exiliada por la dictadura castrense. La pieza fue interpretada por un elenco de la agrupación Agoteatro y relata la historia de dos hermanas cubanas separadas por la revolución, la mayor huyó con su esposo a los Estados Unidos de América, la menor se quedó con su padre en Cuba y solo años más tarde es capaz de viajar a visitar a su hermana, es en este reencuentro donde se plantea la anécdota.

La pieza toca todos los pesares de ambas hermanas, una siendo infeliz en el imperio soñando con la Cuba que dejó atrás y que ya no existe, la otra desde la isla soñando con la cuba que se plantea como meta pero que nunca se alcanza, ambas hablan de sus amores y sus dolores, ambas amaron hombres que querían profundamente a su tierra natal pero desde bandos distintos, ambos se decepcionan de los resultados de la vida que han llevado y se quitan la vida en medio de su desasosiego, dejando a ambas hermanas solas en tierras que ya no entienden.

¿Qué es la felicidad? ¿Qué es la libertad? ¿Qué valor tiene una casa para alguien que no tiene país? ¿Acaso será cierto que nos robaron la revolución? La pieza te deja ver que de ambos lados hay errores, que tanto unos como otros creen luchar por lo correcto, que los dos bandos quieren lo mejor para su tierra, quizá ninguno tiene toda la razón y estas hermanas entienden eso al darse cuenta que ninguna ha sido realmente feliz al no ser capaz de vivir donde desean vivir y con las personas que aman.

La felicidad no está en vivir en un país desarrollado o en tener bienes materiales, la experiencia de la autora, reflejada en la pieza, nos habla de cómo la verdadera felicidad está en compartir con las personas que amas, ver crecer a tus hijos en los sitios donde creciste tú, nos dice que de nada sirve añorar luchando desde afuera y que el cariño y la comprensión son las únicas formas de entender la vía para alcanzar la reconciliación en un país dividido por ideologías políticas.